TE AMO LIBREMENTE, PORQUE AMO TU LIBERTAD TANTO COMO LA MIA

Ultimamente me he estado planteando todo este tema, por una cuestión de que el no amar libremente tanto a uno mismo como al otro nos coloca en situaciones muy nefastas que a largo plazo desembocan en episodios de sufrimiento innecesario.

Yo lo veo de la siguiente manera, me reconozco libre y por eso amo en libertad y no tengo reproches a lo que doy, o no doy, ni expectativas de lo que recibo o dejo de recibir, simplemente pienso en que cada cosa que llega a mí es por que así tenía que ser, porque algo va a salir de ahí. Procuro no esclavizarme.

Reconozco libre al otro, y me entiendo como parte elegida de su vida, y al reconocerlo libre entiendo que no puedo ser egoísta y pretender que me de sin dar, o ser egoísta y omitir sus necesidades, sueños y deseos, para satisfacer la imágen que “debe ser” según una sociedad que en más de un aspecto nos hace esclavos.

Creo en el camino transitado en compañía de alguien, en donde ambas personas caminan libremente pero  se siente bien tomarse de la mano y saber que en esa libertad encontraremos construcción personal, elecciones libres, y sobre todo mucho amor para ser la mejor versión de cada uno para sí mismo, no para el otro, ni por el otro, el otro se debe regocijar de saberse compañero en ese camino que al otro cada día lo hace mejor.

A propósito de esto, me encontré este texto, que está genial para ponerse a pensar un poco, ¿estamos donde MERECEMOS estar?

Texto por © Ari Shemoth

Irónicamente la vida nos da más cuando dejamos de buscar la situación ideal en una relación de pareja, además de que esta se vuelve más estable sin la necesidad de condicionar o vigilar nada. Esto sucede porque nos encontramos en paz y lo que nos motiva dejo de ser una necesidad. Cuando eres una persona que evita hacer del otro su razón de vivir, su destino o una meta. Esta situación te permite estar en tu centro, por tanto atraes las cosas. Al no condicionar tu felicidad a un tercero. La vida te llena de personas dispuestas a estar a tu lado. Al no afectarte el modo de ser de alguien. Las cuestiones de ser más o menos sincero, de ser fiel o entregarte por completo te son irrelevantes… Esto te permite vivir sin miedo y necesidades, por tanto eres feliz… No dependes de los resultados… “Tú eres tú y el otro es el otro”… Como lo tienes claro, no dependes de nadie para ser feliz… ¿Sabías que cuando te enamoras de alguien, esta persona te refleja tanto tus carencias afectivas como las inclinaciones o preferencias?… Por ello es inevitable la atracción, es una cuestión que no puedes evitar, ni racionalizar. Es determinada por tu inconsciente… Lo que sucede en la práctica cuando somos inmaduros emocionalmente, es que establecemos acuerdos de codependencia y a esto le llamamos amor… La regla principal en esta asociación disfuncional es la siguiente… “No me falles, no me vayas a ser infiel”…
EL DIALOGO INCONSCIENTE ES EL SIGUIENTE… “Te necesito para sentirme alguien”… Por tanto estoy dispuesta(o) a entregarte todo para que me valores y aprecies. No me importa renunciar a mí, ya que me considero poco realmente. No veo el porqué deba apreciarme. Estoy llena(o) de necesidades. Solo contigo puedo ser feliz, sálvame de mi situación, pero no se te ocurra fallarme. Si te doy todo, también debes ser completamente mía(o) para satisfacer mis necesidades. Tengo el derecho a culparte si me fallas y también a responsabilizarte de mi infelicidad.
Entiéndase que cada uno es el responsable de sí mismo, de cómo piensa, interpreta, siente y reacciona. Pues somos el único que está dentro de nuestra cabeza. Sin embargo vivimos en una sociedad en donde se tergiversa esta situación para justificar el hecho de poder culpar a otros, se legitiman salidas donde puedas hacer responsable a otros de tu decepción, de tus necesidades y expectativas… A esto le llamamos amor. El ser emocionalmente codependientes y compulsivos, demandantes y controladores lo vemos como nuestro derecho y algo normal. Sin embargo el que tu vida cuelgue de un tercero es algo que da escalofrió, ya que te hace completamente vulnerable y dependiente de su aceptación… ¿Quieres más motivos para ser infeliz?..

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