soltar

cap.1

el hogar.

Volver después de estar perdida, volver al hogar, a mi madre, al seno de mi familia, a la casa de siempre, las paredes de siempre, con el jardín de siempre, y los vecinos de siempre, pero ya nada era como siempre.

volver al lugar y darme cuenta que el hogar va con uno, lejos de las paredes, y los jardines, y los vecinos. El hogar va en el amor, donde esté, estás.

cap.2

reinvento.

vocación vs. ¿ambición?. apuesta segura a ganador, sin saber cuando es el juego, cuando lo anuncian, ni como saber si ganaste. Pero, ¡lo hiciste, ganaste! lo sabes, lo sientes, tienes más de lo que tenías antes, y tienes más espacio para lo nuevo.

no a la traición de los ideales. que el amor a aquello en lo que creemos es lo que nos hace verdaderamente libres.

cap.3

madre.

el hogar. sin ella, nada. con ella, todo. el tiempo cobra lo que perdió y te llena de energía, sabes que puedes volar, pajarito.

cap.4

los otros.

– no necesito más amigos.

– ¿quién dijo que tienes amigos?

– …

– nosotros somos familia. 

– eso. que no necesito a más nadie.

corazón lleno en el instante en que re-evalúas todo a tu alrededor.

cap. 5

el amor.

el amor llegó y para quedarse, para reinventar en equipo todo lo que nos dijeron que debe ser, pero sabemos que es distinto. el amor y su mirada, su sonrisa, sus palabras.

el amor, es todo lo que él es y lo que somos juntos.

cap. 6

nada es el final, hasta que todo se termina.

reconocerse como un proceso constante, en donde el principio el fin se confunden a cada respiro, en lo que somos, fuimos, dejamos de ser y sobre todo en aquellos que queremos ser, porque a pesar de todo, lo único que no te quitan es la dignidad de saber que eres dueñx de tu propia y constante construcción.

cap. 7

Cree creando

cuando menos crees en tu capacidad de crear, alguien más cree en ti.

(gracias por eso!)

soltar para no apretar nunca más.

“When there is nothing left to burn, you have to set yourself on fire.” 

(“Cuando no queda nada para quemar, tienes que prenderte fuego”)

 

 

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Primero, lo primero.

Hoy en la mañana y con el “día de la mujer” en mente, le estuve dando vueltas a distintas ideas sobre lo que sé y lo que puedo hacer, ser y pensar en este tiempo que me toca, a propósito de eso y de mi constante interés en cuestionarme todo y debatirlo, le mandé a algunos conocidos la misma pregunta, mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales y hombres homosexuales, de derecha y de izquierda, y de ningún lado.

La pregunta era:

¿Es correcto equiparar la lucha por los derechos de la comunidad LGBTI a la lucha por los derechos de las mujeres?

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para-ahora

reconocí al amor de mi vida en el momento más extraño, tantas veces nos habíamos visto, sin embargo un día de la nada existimos en el otro. reconocí al amor de mi vida luego de habernos dado muchos abrazos, cuando un día sus manos se aferraron fuerte a mis caderas, se hicieron permanentes. reconocí al amor de mi vida luego de que entendí todo lo que no era el amor, y nos dimos cuenta de que siempre estuvimos, sin estar, siempre fuimos sin ser. y así, nos reconocimos, y empezamos a ser y a estar, no sé si parasiempre, pero sé que para-ahora.

oleajes

Yo soy muchas mujeres, soy todas al mismo tiempo, y a veces dejo de ser algunas por tiempos prolongados, total obra en construcción, sin fecha de entrega y con nuevas adiciones cada cierto tiempo.

La mujer que fui nunca dejó de ser, pero ya no es más, la evolución no significa muerte y el cambio no significa que lo viejo dejó de estar, soy la suma de las decisiones y de las experiencias, y cada una de las que soy ha vivido todo a su manera.

A veces me gustaría pensar que algún día se van a unificar todas y lograré ser una obra completada, pero luego recuerdo que una obra en completa construcción es lo que dignifica mi naturaleza humana.

Los últimos meses me veo al espejo y me reconozco de una manera distina, y pienso que estoy cansada, que estoy vivida, que estoy viva y que quiero más, y me pregunto ¿cómo puedo sentir tanta seguridad y al mismo tiempo tanto miedo aún? Ese miedo que da saber que las cosas que vienen, vienen y no se detienen, es como cuando estás en la playa, en el mar, y ves una gran ola acercarse a ti, no te da tiempo de salir del agua, ya estás dentro, y en pocos segundos tienes que decidir como vas a pasarla, ¿por arriba, por el medio, por abajo?¿ vas a nadar para que sea la misma ola la  que te lleve a la orilla?, no sabes como va a resultar ninguna decisión que tomes, la únicaa certeza que tienes en ese momento es que vas a resolverlo y que con seguridad las olas van a seguir llegando, pero tu amas el mar, y dejar de disfrutarlo no es una opción.

Las muchas mujeres que soy recurren a veces a la niña que sigo siendo, con nostalgia recordamos cuando las elecciones eran otras, y ahora nos parecen tan sencillas, y la niña se defiende con toda autoridad diciendo que para ella fueron difíciles, porque igual eran olas.

Si tuviera 10 años menos con todo lo que sé y soy ahora, sería una persona distinta, ese pensamiento nos pasa a muchos por la cabeza, y es lo más absurdo que podemos pensar, pero parte de ser humano se trata de ser absurdo, y de constantemente angustiarnos con la cuestión de como hubieramos sido siendo antes quienes somos ahora, meras complicaciones existenciales que nos recuerdan que seguimos siendo y no tenemos idea de quien vamos a ser.

No se como se resuelve, no tengo idea de como “ser feliz”, pero de alguna manera se que lo soy incluso cuando pareciera que todo lo que vivo se contradice con lo que “debe ser” la felicidad.

Y, eso pasa cuando eres muchas al mismo tiempo, hay muchas oportunidades para ser feliz, porque incluso en los oleajes extremos y que te arrastran a la orilla, y te raspan la rodilla con la arena, sales de ahí con lágrimas en los ojos, pero también con una sonrisa, te arreglas el pelo y vuelves a entrar al mar, porque lo amas, por eso.