hacía tanto tiempo

un trago en la mesa, el hielo lo hace durar más, tanto sentido que se acumula en el pecho y no sale por los labios, me queda escribir, a ver si hace sentido todo, aunque las cosas a veces no tienen que tener sentido para ser sentidas, y así, no vamos en un consecuente devenir de canciones, letras, tragos y sonrisas. Un sinsentido total para la conveniencia, con total sentido para sentir.

hacía tanto tiempo que no me pasaba esto, de ser letra, ser palabra y sólo poder llorar, reir, beber un poco, (ya no fumo…el humo se llevaba las letras) escuchar las letras de otros, que se acumulan en el todo, y vuelvo a pensar la lógica de lo que escribo y no la encuentro.

y sigo llorando, y sigo riendo, y sigo bebiendo, un poco, y soñando, y esperando y queriendo, queriendo con toda el alma que sigan saliendo esas cosas bonitas que se acumulan y que cuando salen me hacen reir, me hacen beber, me hacen llenar los ojos de lágrimas dulces, de esas lágrimas que reemplazan aquello que no se puede decir, eso que no se puede tocar.

y me quedo vuelta letras, dando vueltas en el colchón, mirando el cielo raso y con la certeza de que todo está como debe ser.

vitae essentia

Cuando hablamos sobre el pasado, siempre tornamos más real el presente y el futuro. Durante muchos años tuve pavor de mirar aquello que viví y sufrí en silencio. Hoy entendí que el silencio nos hace sufrir más  profundamente.Pero tú me haces conversar, y yo descubro las cosas empolvadas que se escondían en mi alma, y entonces puedo arrancarlas de allí. – Kahlil Gibran a Mary Haskell, 18 de abril de 1915.

la vida nos sorprende en algunos momentos y nos encontramos a nosotros mismos diciéndonos, «felicidades lo estás haciendo muy bien», la verdad es que deberíamos tener más de esos momentos, esos que nos llevan a sentir mariposas en la panza cuando el avión está despegando y aunque el trayecto es conocido el destino es totalmente incierto, planear nos sirve para honrar el futuro, para hacerle saber que somos conscientes de que llegará y que al menos tenemos una pequeña idea de hacia donde vamos, pero lo maravilloso está en las mariposas en la panza, esas que nos aseguran que si bien la pena y la gloria, lo que estás a punto de hacer lo vale todo.

Dicen que cuando tenemos una duda sobre que paso dar, debemos tirar una moneda al aire, asignar a cada posibilidad una cara y mientras la moneda está en el aire nos encontraremos «pidiendo» que caiga de determinado lado, la moneda no tiene que caer, lo que debemos hacer es escucharnos a nosotros mismos.

Amar la vida tiene eso, tirar la moneda muchas veces y tomar decisiones antes de que llegue al suelo, imaginar un panorama, y luego otro y saber cual es aquel por el que queremos trabajar. Nos sorprendemos a nosotros mismos con la satisfacción que da el atreverse a escucharse, a mirarse al espejo, a amar y sobre todo a aprender a ser amado.

Resignificarse continuamente, una cama, un abrazo, un «buenos días, locura», besar tu nariz y que beses mi frente, los miles de kilómetros y los pocos segundos que toma decirte cuanto te quiero…atreverse, y resignificar todo, uno mismo, y darle más sentido a la vida.

Alguna vez creí firmemente que todo está escrito en las estrellas, hoy me convenzo día a día que somos polvo de estrellas escribiendo constantemente una historia sinfín, una historia entrelazada, en donde nada es casualidad y todo es lección.

No podemos predecir el futuro, ni en las cartas, ni en las estrellas, pero si podemos ser presente, que cada día honre al anterior y rete al siguiente, podemos aprovechar cada segundo, ponernos felices cada día por estar, y atrevernos.

Mirar al espejo, reconocerme, atreverme.