Cocina: desayuno panameño

Para nadie es un secreto mi nivel de gusto por la comida, usualmente soy yo quien cocina en las reuniones con mis amigas y siempre ando experimentando tanto cuando estoy antojada de algo nuevo o específico como cuando ando supuestamente a dieta y pretendo no aburrirme.

Hago la aclaración de que mi señora madre ha recibido comentarios de que sólo hablo de comida en facebook y acá, pues si y qué zopa? no entiendo el dolor que le produce a los demás mi vida, y no entiendo que es lo que esperan los panameñitos que se quedaron en el suelo patrio, verme acaso subida en el obelisco mostrando las tetas mientras grito alguna proclama de protesta? y supongo que eso también vendrá pero más adelante.

Mientras tanto la tierra del tango se ve repentinamente llena de fervor católico por la reciente elección de Bergoglio como papa de la iglesia más grande do mundo, lo que hace que en muchas casas donde se desayunaban medias lunas ahora se desayunen cruces, por eso de que la media luna nos recuerda a los primos musulmanes, en los dos meses que llevo aquí no he podido con el desayuno dulce, y es que no sé, no me va, no me imagino comiendo una dosis exagerada de azúcar, prefiero las grasas, así que me las he tenido que ingeniar para traer un poco de mi tierrita a este lugar y el resultado lo comparto con ustedes, porque no soy egoísta.

HOJALDRAS (u hojaldas, u hojaldres) PANAMEÑAS, CON SALCHICHAS GUISA’AS (o guisadas, si se prefiere.)

sabor vernacular desde las planicies coclesana, de Panamá pal mundo.
sabor vernacular desde las planicies coclesana, de Panamá pal mundo.

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descara

veo en la calle las caras de la gente
veo en la calle las caras sin fin,
contemplando cada rasgo, cada línea
cual registro de mi memoria.
 
caras largas,
cara buenas,
caras malas,
caras frustradas,
caras alegres, dichosas, como si recién hubiesen llegado al orgasmo.
 
caras inocentes,
caras maldicientes,
caras intrépidas,
caras coquetas, temerosas de la consecuencia de una mirada.
 
caras indolentes, que parten mi alma
caras que no son caras,
caras pintadas, y caras emputadas,
pero entre todas, hay unas
que provocan en mi la más profunda tristeza,
son caras que reflejan almas resignadas.