Despojarse

El 21 de junio es el solsticio de invierno en el hemisferio sur, para las comunidades originarias suramericanas como los mapuche o los quechua, es de vital importancia esta fecha y leyendo un poco sobre el tema me di cuenta de que la han tenido re clara por miles de años, a nosotros nos cagaron los europeos y luego los gringos, pero los gringos también fueron cagados por los europeos así que la madre patria pronto debe emitir un “mea culpa” y reparación por daños (retroactiva a 500 años), con todo esto del mundial y de las “sorpresas” que han dado los países latinoamericanos sumado a la poca importancia que le han dado los medios europeos me pone a pensar que quizás la copa del mundo no es para nada mainstream y que definitivamente ya es una cosa del tercer mundo, es decir en realidad hay cosas más importantes que pensar que seguir con ese ritual absurdo que reemplaza las peleas con leones y nos acerca a “Hunger Games”. Seguir leyendo “Despojarse”

noviembre

Noviembre me pega duro, es como un puñetazo de “Mano de Piedra”. (punto eso es todo lo que siento) 

Noviembre llega y el año casi termina, pero para mí, para Panamá, noviembre es EL mes, todo se viste de patria y yo me siento tan lejos de mi patria, me siento tan sola en una tierra que no comparte NADA con la mía, todo es diferente y este noviembre no escucharé los desfiles, no veré desfilar a mi papá por la tv, sólo para gritar “ahí va, ahí va, lo viste???” no voy a regañar a los locales comerciales que tengan la bandera mal colocada, no voy a comer comida panameña,  en fin, no voy a hacer muchas cosas, y nada de eso importa, lo que realmente me mata (exagero) poco a poco (ya no exagero) es que no hay calor, no hay color, y después de 10 meses en esta tierra extraña, lejana, que por mas que lo ha intentado no logra calarme los huesos, entiendo entonces, que soy de allá, soy 100% de allá.

my own personal “cubito de hielo”

Estos últimos días han sido una cagada, me he descontrolado y he perdido un poco la noción de la realidad, el motivo de todo este drama existencial es… (redoble de tambores) LA LLEGADA DEL FRÍO, si yo me pudiera describir en una palabra respecto a ese tema seguro sería “CARIBEÑA”…es todo, y el frío es mi kriptonita, basta decir, y para que se ubiquen en el contexto, el AC de mi cuarto, cuando tuve, siempre estuvo a mínimo 17 grados, menos de eso para mí es tortuoso y ahora esta ciudad me despierta con mañanas oscuras a las 7:45 a.m. y con temperatura de 4 grados, mi mente sólo piensa en una cosa, “debo devolverme a mi castillo de arena y sol lo más pronto posible”

La verdad es que hay solo un motivo que ha generado este rechazo inmediato al invierno, más allá de mi naturaleza cálida y tropical, NO TENGO CALEFACCIÓN, aprovecho para desahogarme, o sea quejarme, de que tengo dos meses pidiendo al dueño del depto que venga a arreglarla porque “…yo no soy de aquí y el frío me cuesta un poco más…” pero al parecer el sólo escucha “bla bla bla” cuando le hablo.

bueno ya, basta de quejas. He encontrado refugio en las infusiones y las botellas de vino llenas de agua caliente puestas en la cama a la altura de los pies, nunca había dormido empiernada a una botella (aún no llego a esos niveles) y esta experiencia fue placentera, las infusiones, particularmente la de “Frutos Rojos” llegan a mi corazón y me hacen ver que el invierno puede disfrutarse, lástima que la sensación solo dura hasta el final de la taza.

La verdad es que creo que esta va a ser la parte más difcil de mi adaptación, todo lo demás lo estoy disfrutando pero el invierno llega oficialmente el 21 de junio y yo desde ya estoy hecha una María Llorona todas las noches anhelando mis gloriosos 30° de ciudad de Panamá, supongo que es cuestión de acostumbrarse y de seguir insistiendo para que me arreglen la calefacción, y por supuesto adquirir la hermosa costumbre de tomar té caliente a toda hora.

ohh ...just come and feel my soft, mushy, pretty and cold little tushy!
ohh …just come and feel my soft, mushy, pretty and cold little tushy!

Como sea, estos días han sido difíciles, siento que vivo en el culo de un oso de polar y me siento incomprendida….pero tengo la certeza de que todo lo curará UN BUEN TRAGO DE WHISKY TODOS LOS DÍAS, con esto o me adapto o me vuelvo alcohólica, en cuanto me llene de valentía procuraré investigar esta ciudad, este país y ver los colores del invierno…pero eso en otro post, otro día…quizás…si sobrevivo….

#StopDrama
#IcePrincessGoneWild
#CaribbeanPrincessGoneCold
#etc…

Aguante los kiosqueros

Tengo ya un buen par de días en Argentina, obvio no puedo emitir una opinión aún sobre el ir y devenir de las personas en la ciudad, la verdad es que Buenos Aires, Capital Federal, es enorme, y yo vengo de una tierrita con 3 millones de personas apenas en donde todo mundo se conoce, aquí en la calle la gente poco ríe, es como que todo mundo está muy metido en sus cosas como para preocuparse por los demás. en Panamá pasa que el vidajena o curioso es como una personalidad alterna que a todos nos sale a flote de vez en vez.

Acá no, la gente anda en lo suyo, todo el mundo está preocupado por algo, concentrado en algo otro o simplemente metido en una cómoda búrbuja para evadir el caos citadino, ese hermoso caos que tienen las ciudades grandes que a donde mires hay muchas personas, todo está lleno, todo es masivo…todo es en grande.

En Buenos Aires las personas no están a la orden del día para que el turista o un extraño bien intencionado haga preguntas, y mucho menos esperes conseguir sonrisas en la calle como cosa habitual, como dice mi compa “el bonaerense reacciona al estímulo que tu le proporciones” y es cierto, lo he comprobado, si les sonríes entonces ellos sonríen, si estás nervioso ellos se ponen igual, no son melosos ni empalagosos como los caribeños ni andan fijándose en que pueden hacer por ti, pero eso sí, son educados y mucho.

En ese vaivén de acostumbrarme a la forma de ser de la nueva comunidad a la kiosqueroque perteneceré noté lo que muchos ya me habían advertido, la biblia de la ciudad es como un libro secreto que tienen los kiosqueros, sin importar género o edad, los kiosqueros siempre están dispuestos a ayudar, dispuestos a una buena plática y con una sonrisa, cada cual muy a su estilo, los más jovene suelen ser mas colgados, hablar más lento y a veces necesitan confirmar las indicaciones que te han dado, las mujeres por lo general están muy apuradas haciendo lo que hacen, y mientras te ayudan o responden tu interrogante continúan haciendo otras cosas, atendiendo a otras personas, pero, definitivamente el premio kiosquil, se lo llevan los hombres entre 45 y 70 años, son verdaderos oráculos citadinos, lo saben todo, desde como llegar del punto A al punto B, hasta las últimas noticias de cada barrio, por supuesto nunca pueden faltar las clases de historia.

Conversar con un kiosquero es una experiencia que todo mundo debe vivir, es divertido y es un muy buen primer pantallazo de la nueva ciudad en la que te encuentras, definitivamente esta ciudad no sería lo mismo sin los miles de puestitos de revistas y kioscos que hay a lo largo de sus calles, yo mientras me acostumbro al nuevo ritmo tengo seguro que siempre habrá algun kiosquero que pueda hacer de esta experiencia de caminar por las calles de bonaerenses sea más copada.

¡hembra, hembra!

Cuadro pintado por mi abuela Oderay Isturaín, creo que se llama “La Ninfa”

Hembra busca tierra,

tierra que hace fértil

que guarda y cosecha,

¡hembra fuerte!.

Hembra esconde,

hembra maldice,

hembra que es hembra

que  ama y bendice.

Hembra que es una,

Hembra que es todas.

¡hembra fuerte!.

Hembra que ríe,

hembra que alegra,

hembra que es luz

también es tiniebla.

Hembra que da vida

que llora y está dolida.

¡hembra, hembra!

que siembra,

que ríe,

que llora y maldice.

Hembra que es una,

hembra que es todas.

no conoce la muerte.