Ya estoy sentada en la casa de mi madre, en mi tierra, en mi clima, con la presión atmosférica a la que estoy acostumbrada, de repente es como si todos esos factores fueran determinantes en mi estado anímico, yo sé que todo depende de la actitud pero definitivamente que no hay lugar como el hogar, y eso que el hogar está en donde nos sintamos más cómodos, en mi caso corresponde con la tierra que me vio nacer y eso me llena de alegría.
He estado pensando mucho, ya saben las típicas reflexiones de fin de año que enriquecen la vida y cada año nos sorprendemos a nosotros mismos por la madurez alcanzada.
2013, representó cambios, liderados por la mudanza de país, me fui a Argentina a vivir en donde aprendí que soy muy afortunada por vivir en un país tan maravilloso, pero más allá de la nostalgia y de lo mucho que ame a mi país y mi cultura me di cuenta de que nos falta aprovechar y construir en base a lo que nos hace afortunados, llevando esa idea al ámbito personal.
La clave está en reconstruir con los materiales que tenemos disponibles, reconstruir las relaciones, los momentos, darle una segunda oportunidad a aquellas estructuras que ya creíamos establecidas y fijas, permitirnos vivir a pleno, amar y ser amados, a todo y a todos.
He decidido darle la oportunidad a la vida de sonreir para mi y de recibir una sonrisa a cambio, tengo mucho por lo que dar gracias, tengo mucho por lo que comenzar de nuevo a mirar profundo en las cosas y momentos que valen la pena, hay que reconstruir sobre las bases de lo que somos para ser más firmes, más estables, mejores.
Anotaciones devaluadas, nos desvaloramos día a día cuando aceptamos realidades que no nos construyen, nos fallamos día a día cuando entramos en círculos de deconstrucción personal, cuando soportamos lo que no queremos soportar, cuando toleramos por «el bien común» aquellas cosas que no toleraríamos jamás, especialmente nos vamos abandonando cuando bajamos la cabeza y nos dejamos hacer chiquitxs, tan chiquitxs como jamás pensamos que llegaríamos a ser.
yo soy la mujer que escribe, la que piensa, la que ríe, la que habla y la que (se)enamora de la vida día a día, soy la mujer que sonríe al ver flores amarillas y se llena de amor al ver gerberas de color fucsia (cuándo aprenderé a pronunciar bien el color fucsia?), soy alegría, soy mía.
No nos damos cuenta cuando todo pasa, todo suele pasar tan rápido, tantas connotaciones, tantos riesgos, tantas apuestas, tantas convicciones, tantas ganas de amar(te) y tantos obstáculos que pasar.
Voy a tí, y tí se aleja, te vas con ti-go, te alejas a ratos y no puedo entenderlo, no puedo desenredar los miedos y alinearlos y sacarlos de mi cabeza con un soplido, voy hacia tí y sigues ahí con los ojitos taciturnos y enojados, llenos de rabia contra el mundo, ¿contra mi? (a veces, en esos momentos en que el mundo te da rabia no quiero ser tu mundo)
yo era grande, lo fui, y el amor me hizo más grande aún, no quiero pensar que también el amor puede empequeñecerme, achicarme, hacerme así, como pulgarcita.
Me gusta reírme de tus cosquillas elevadas, de esas que sientes a la distancia, cuando simplemente miro tu cuello en esas sesiones de alegría y amor cósmico, me gusta también hacerte cosquillas en los pies con los ojos, y ayer me di cuenta que cuando traes zapatos no funciona, pero siempre funciona ahí, en ese lugar (ese lugar nada porno) en el que sabemos que eres más sensible.
yo soñaba, yo sueño, y ahora estás en mi sueños, los sueños que se convierten en realidad es porque eran soñados con amor, yo te sueño con amor, y por eso sé que todo es real.
Yo soy una leona, lo soy contigo y con todos, pero más contigo, a veces siento que no debo, quizas está bien dejarme cuidar, dejarme proteger, somos iguales y estamos en la misma selva.
Extraño las (mis) letras, las extraño y extraño los cafés a los que me invitabas y que aún no cobramos todos, que dices, me dejas a mí invitarte un café?
(Aclaración: debería estar estudiando…pero como siempre el ocio ataca mis planes de estudio.)
Las siguientes reflexiones llegan a mi mente, cuando menos las necesito, justo cuando estoy estudiando para el primer parcial de la maestría, además el hecho de estar a escasos días de mi cumpleaños acrecienta mi estado reflexivo, contemplativo. Es por eso que he decidido hacer una lista de las cosas que un ser como yo, es decir una persona que para algunos entra en los rangos de la normalidad y para otros no, puede declarar como manifiestas a los 27 años de vida, la lista no tiene ningún orden cronológico, ni de importancia, y puedes leerla o no.
A ver,
yo con seis años.
1. Me enorgullece haber pasado mucho tiempo en la biblioteca: Luego de tantos años debo aceptar públicamente y reconocerlo, CON MUCHO ORGULLO, que mi carencia de popularidad en el colegio me garantizó mucho conocimiento adicional (es decir, sé menos cosas de moda, de gente, de farándula) que el que tienen mis pares, incluso aquellos con quienes compartí aulas de clases.
2. La juventud puede ser eterna si uno realmente la siente: A los 27 años mi foto de perfil en las redes sociales es una foto en donde, como siempre, aparezco sin maquillaje, sin ropa «ultra mega» adulta y abrazada con mi papi (yeah, I’m a daddy’s little girl…proud of it), mientras que las de mis pares suelen ser distintas, es decir, con ropa ejecutiva, afuera de una casa nueva, en un escritorio, con traje de novia, o incluso con algún o algunos retoños de alegría, (mis pares, sí los del punto 1 se están reproduciendo, puedo hacer muchos comentarios al respecto y la mayoría sería políticamente incorrectos, por lo que no los diré).
3. El mundo es pequeño, y hay que recorrerlo: He tenido la suerte de viajar, (no, no de shopping, no a vacacionar en hoteles lujosos, etc.) recorrer el mundo y verlo desde un punto de vista NO COMERCIAL, eso realmente alimenta el espíritu.
4. Creo que soy anti-social, o al menos mi círculo de interés social se reduce cada día más: Pienso que debo borrar a más del 90% de mis contactos de Facebook, me molesta la mitad de la gente que sigo en twitter y lo más seguro la mitad de la otra mitad me empiece a molestar a medida que vayan autoproclamando «fashionistas» (ahora TODO el MUNDO lo es), «maratonistas», o algún otro tipo de categoría superficial y pasajera.
5. No he ido NUNCA a la boda de algún amigo o amiga de «mi edad»: Mis pares se casan, pero por los motivos expuestos en el punto 1, nunca he ido a una de esas bodas…hmmm…lo mismo pasaba con los 15 años, todo tiene sentido.
6. Soy rara: Muuuuuuuuuuuuuuuuucha gente estará de acuerdo con esta afirmación, la mayoría de esas personas nunca han cruzado una palabra conmigo y el resto son tan raros como yo.
7. Carezco de deudas…no tengo auto y no me importa: La mayoría de las personas de mi edad están «haciendo vida de adultos», se compran autos, departamentos, se casan, tienen hijos, etc. no juzgo a nadie y no sé si serán felices o no, pero creo que refuerzo el punto 6 cuando digo que ninguna de esas cosas me interesan, al menos no ahora, no aún, trabajar en lo que amo es más importante y tener lo suficiente siempre y cuando me mantenga libre de acreedores es mi propósito.
8. a nadie le importa nada, pues a mí sí: Estoy harta de abrir mis redes
foto sacada de un blog.
sociales y enterarme lo que se pusieron 50 mujeres ese día, en collages donde resaltan distintas partes de su cuerpo vestido por telas de modas, apretadas, estampados muy feos y toneladas de maquillaje y que todas reciban cumplidos de las otras 49, not nice, lo que me indica que debo borrar a todas esas mujeres, porque la verdad es que necesito saber que en el mundo existen aún personas que realmente saben que vinieron a este planeta a hacer algo más que consumir.
9. Los unicos abogados que me caen bien son los que trabajan su
mi amiga Rosi y yo. (abogadas, 26, años, sin traje serio, sin tacones, procurando vivir la vida ayudando a todo el que se pueda, aunque vivamos mochileando cada aventura)
profesión en el margen de los Derechos Humanos: No voy a decir que sólo me caen bien los especialistas en DDHH porque eso sería injusto, pero creo que los profesionales del derecho que merecen existir son aquellos que rescatan la defensa de las personas, no de las cosas, aquellos que reconocen que sin el reconocimiento de los Derechos Humanos nada funcionaría, y aquellos que no buscan enriquecerse alimentando al capitalismo que tanto daño le está haciendo al mundo.
10. Probablemente debería estar estudiando, en lugar de estar escribiendo esto.
Estos últimos días han sido una cagada, me he descontrolado y he perdido un poco la noción de la realidad, el motivo de todo este drama existencial es… (redoble de tambores) LA LLEGADA DEL FRÍO, si yo me pudiera describir en una palabra respecto a ese tema seguro sería «CARIBEÑA»…es todo, y el frío es mi kriptonita, basta decir, y para que se ubiquen en el contexto, el AC de mi cuarto, cuando tuve, siempre estuvo a mínimo 17 grados, menos de eso para mí es tortuoso y ahora esta ciudad me despierta con mañanas oscuras a las 7:45 a.m. y con temperatura de 4 grados, mi mente sólo piensa en una cosa, «debo devolverme a mi castillo de arena y sol lo más pronto posible»
La verdad es que hay solo un motivo que ha generado este rechazo inmediato al invierno, más allá de mi naturaleza cálida y tropical, NO TENGO CALEFACCIÓN, aprovecho para desahogarme, o sea quejarme, de que tengo dos meses pidiendo al dueño del depto que venga a arreglarla porque «…yo no soy de aquí y el frío me cuesta un poco más…» pero al parecer el sólo escucha «bla bla bla» cuando le hablo.
bueno ya, basta de quejas. He encontrado refugio en las infusiones y las botellas de vino llenas de agua caliente puestas en la cama a la altura de los pies, nunca había dormido empiernada a una botella (aún no llego a esos niveles) y esta experiencia fue placentera, las infusiones, particularmente la de «Frutos Rojos» llegan a mi corazón y me hacen ver que el invierno puede disfrutarse, lástima que la sensación solo dura hasta el final de la taza.
La verdad es que creo que esta va a ser la parte más difcil de mi adaptación, todo lo demás lo estoy disfrutando pero el invierno llega oficialmente el 21 de junio y yo desde ya estoy hecha una María Llorona todas las noches anhelando mis gloriosos 30° de ciudad de Panamá, supongo que es cuestión de acostumbrarse y de seguir insistiendo para que me arreglen la calefacción, y por supuesto adquirir la hermosa costumbre de tomar té caliente a toda hora.
ohh …just come and feel my soft, mushy, pretty and cold little tushy!
Como sea, estos días han sido difíciles, siento que vivo en el culo de un oso de polar y me siento incomprendida….pero tengo la certeza de que todo lo curará UN BUEN TRAGO DE WHISKY TODOS LOS DÍAS, con esto o me adapto o me vuelvo alcohólica, en cuanto me llene de valentía procuraré investigar esta ciudad, este país y ver los colores del invierno…pero eso en otro post, otro día…quizás…si sobrevivo….
-¿Qué estudias?-
– Maestría en Derechos Humanos-
-Los Derechos Humanos, NO EXISTEN.-
Este fue un diálogo que tuve con un panameño que acabo de conocer acá en La Plata, somos pocos pero estamos, el estudia medicina, y su afirmación sobre los DDHH (Derechos Humanos) me dejó pensando por varios días, hay muchos argumentos filosóficos que colocan al Derecho como una ficción, incluso a la vida política en sí, como si todo fuera algo ficticio creado para alimentar algún tipo de necesidad social del ser humano, pero, dejando de lado esto y como abogada no puedo sino indignarme un poco, primero porque trabajo con el Derecho, con la gente que percibe y que es titular de los Derechos, y segundo porque ciertamente creo que el hecho de que como sociedad reconozcamos la existencia de los DDHH es importante, al menos para gantizar su valoración y por ende su reconocimiento.
¿Porqué le damos mayor valor al Derecho Patrimonial? porque sí reconocemos como sujeto de derecho a las propiedades y bienes pero no a nuestros pares, a los humanos, ¿porqué le damos mayor valor a lo material?, pienso que es un debate que han tenido muchos y que ciertamente refleja una carencia de humanidad en el humano, por más contradictorio que suene.
Nunca fui activista, nunca me he considerado radical o extremista defensora, pero creo que como profesional busco ser objetiva y a veces pienso que el problema con muchas de las personas que se tildan de «defensores de los DDHH» es que ciertamente se enfocan subjetivamente en algún grupo vulnerado unicamente, por ejemplo, los activistas de las iglesias que hablan de defensa de los DDHH desde sus comunidades religiosas y la problemática que defienden siempre es la misma, la única, el hambre, los niños y alguna que otra vez la mujer maltratada, y es perfecto definitivamente hay que hacer algo, pero así mismo discriminan y excluyen a otros grupos, entonces ¿dónde está la mirada objetiva de profesionales, estudiosos, especialistas, como quieran llamarles, que apunte a una defensa activa de absolutamente todos los seres humanos.
Y es que caemos en un círculo vicioso en donde por defender los derechos de un grupo específico de manera subjetiva y extrema, es muy probable que se violen algunos derechos de otro sector de la población, mi compañera R. tiene un argumento muy valido y que le comparto, el secreto de todo es la educación, necesitamos educación en Derechos Humanos, pero una educación honesta, real, activa, dinámica, porque debemos ver los DDHH como una sábana, y está hecha para cubrir a todos los humanos, pero no por cubrir a una parte de la población puedes dejar descubierta a otra, es cuestión de educación, de saber acomodarse, de ser humilde y de tomar la responsabilidad como profesional de establecer una lucha objetiva, una lucha cuya principal arma sea la educación.
Cuando decidí estudiar Derechos Humanos lo hice por un motivo bastante idealista, bastante abstracto, ahora puedo decir que todos mis conceptos van aterrizando, muchas problemáticas se van haciendo más reales, más tangibles, más posibles de solucionar y otras muchas van a apareciendo frente a mis ojos, pero es la educación y el trabajo interdisciplinario de profesionales objetivos lo que, quiero creer, nos va a llevar a una total comprensión de lo real y tangibles que pueden ser los Derechos Humanos.
Tengo muchos amigos que han ido a estudiar afuera, la mayoría lo hizo a los tempranos 20’s, yo me voy con 26 años y la esperanza de encontrar un sentido a mi vida más acorde con mi personalidad y ambición profesional, la eterna búsqueda de uno mismo.
Lo cierto es que con todos los preparativos he empezado a extrañar desde ya, porque resulta que me pasa como me ha pasado antes y es por eso que luego de 4 años planeándolo, finalmente concreto mi viaje, y es que pienso «las cosas están mejor que nunca, ¿por qué me voy?», resulta que las cosas siempre van a estar mejor, a esta edad la evolución es rápida, los logros de los amigos, las bodas, las mudanzas, los ascensos, los hijos…todo pasa relativamente rápido.
No sé en que momento pasó pero ya disfrutamos más una noche en casa conversando y tomando cervecitas a una fiesta grande y desenfrenada, nos quedamos dormidos a las 12 facilmente y eso de probar tantos licores como sea posible es algo a lo que no estamos dispuestos a ceder, no no, ya conocemos los achaques, y sabemos que hay gomas que no valen la pena.
Estamos rondando los 30, y yo decido irme, me voy a estudiar, es mi sueño, volveré seguro, pero la verdad es que al ver a mis amigas en pareja, con planes, o al menos terminado ciclos me doy cuenta de que estoy en una etapa limbo en la que no quiero seguir, y cuando estaba en la licenciatura descubrí que el mundo puede ser un patio de juego y podemos explotarlo tanto como queramos, prepararnos y retribuír luego de manera positiva, soy una idealista, creo que al final nuestra misión es dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos (former girl scout here!!!!)
La verdad es que el tiempo pasa rapidito, pero como siempre los cambios vienen acompañados de periodos de reflexión y decisión, me voy y muchas cosas me voy a perder pero pretendo llenar mi mochila de hermosos recuerdos que me sirvan para volver y construír algo.
Parte primordial de partir es el «destete», sí, a los 26 años no he logrado encontrar la independencia, ya sea por comodidad o por circunstancia, no lo he logrado, y no me siento mal por eso, soy independiente en muchas cosas sólo falta poner un sello y lograrlo del todo.
Me voy dos años, y todo mundo dice «el tiempo pasa rapidito», no tengo la más mínima idea de cuáles son mis expectativas, no tengo, y al ser como soy, usualmente no me arriesgo a no tener expectativas, pero en este caso, simplemente no puedo, ni quiero tenerlas.
Como decía, tengo muchos amigos que se han ido, pero cada experiencia es diferente y seguro es que te cambia, las cosas que ves y vives son sólo parte de tu bagaje personal, creo que si he de tener alguna expectativa es crecer, volver y decir que todo valió la pena, sin complicaciones, sólo crecimiento.
Un año más que llega, un año más que nos hace poner todas nuestras expectativas en las oportunidades que llegan con una renovada actitud de ser un año nuevo, la verdad es que este concepto depende de cada individuo, la única forma de que las cosas que nos rodean se renueven es si nosotros nos renovamos, sencillo.
(este post estaba destinado a salir el 1 de enero, por ejemplo)
En realidad me conmueve ver como todo el mundo está convencido de que las cosas van a cambiar y me gustaría preguntarle, incluso a aquellos que no conozco mucho, ¿estás dispuesto o dispuesta a cambiar para que todo cambie y mejore? Me parece que a veces creemos que tenemos asegurada la renovación simplemente por cambiar de fecha, y es que nos olvidamos que el calendario es una cosa inventada por los hombres, en realidad el tiempo es una línea recta infinita, continua, no se detiene y comienza, o sea que en realidad el ritual de año nuevo es meramente un formalismo para llevar un control de las cosas, sería lo mismo si midiéramos nuetra vida en soles, yo tengo 9490 soles.
En fin, que los rituales de inicio son buenos momentos para replantearnos el sentido que le estamos dando a nuestra existencia, el cómo hacemos las cosas, que nos mueve, en fin todos esos pensamientos que tienen como objetivo hacernos sentir mejor, en realidad nadie sabe ni porqué ni para qué vivimos es cuestión de satisfacción inmediata, de nada sirve estar obsesionado por el ayer o el mañana si al final todo es una línea de acciones y consecuencias que con cada decisión cambian.
Este año no voy a redactar propósitos, creo que es cuestión de aprovechar cada momento al máximo, organizadamente fluir, por más extraño que eso suene.
En fin, FELIZ AÑO 2013, a todos los que me leen, si a ustedes 3! Que todas las bendiciones del universo caigan sobre ustedes este año.
Hoy por primera vez en toda mi vida fui a enviar un paquete al correo de Panamá, ahora se llama COTEL y es una entidad regulada por el Ministerio de Gobierno, mi primera sorpresa fue que aquí en Panamá no te veden cajas en los correos, lo que me parece que fue la primer falla ya que si prestas un servicio que es reflejado en otros países pues sería bueno que te pusieras al ritmo de los demás, y los paquetes que he recibido desde Argentina vienen muy coquetos en sus cajitas de Correo Argentino.
Segundo, COTEL te exige que la caja esté forrada en papel manila (ese papel marrón para embalar) pero ellos por supuesto que no proporcionan absolutamente nada para que eso se realice, PERO antes de que cierres tu paquete debe pasar una inspección ocular, aquí es donde yo digo que si tuvieran las cajitas a la venta obligatoria la inspección ocular se haría y luego se cerraría la cajita, sencillo, no que si eres como yo que no tiene idea y piensa que debe ser como en otros países pues vas a tener que correr por todo el centro comercial donde está ubicada la oficina de correos buscando una caja, cinta adhesiva para sellarla y por supuesto papel, ah sí, no olvides el marcador para escribir los datos del envío, al mejor estilo del correo tradicional de hace 50 años, para la imágen de mi paquete sólo faltaba el hilo rodeando la cajeta y hubiera sido una imágen para recordar.
Al llegar a la fila, como buena oficina pública en Panamá, de 10 ventanillas sólo una atiende, en donde se encuentra una señora que debe hacer el trabajo de las nueve personas que no están, lo curioso es que hay muchas otras señoras de pie, conversando, peinándose, etc, etc, y la pobre señora soportando las caras de quienes están haciendo fila por más de una hora, pero bueno por mi trabajo en oficina públicas debería estar acostumbrada, es parte de nuestro deficiente sistema.
Lo bueno, lo hermoso, lo positivo es que hay un sistema que COTEL llama EMS y que no es más que el resultado de la logística internacional y de la >Asociación Internacional de Correos, o la entidad que regule los correos en el mundo, y es que Panamá ya forma parte de esta red y supuestamente los envíos viajan más rápido y por supuesto puedes rastrear tu envío por internet, eso me hace feliz, además el precio no me pareció tan loco, fue bastante económico.
Al final, fue agradable hacer mi primer envío, sobretodo porque va con mucho amor y buenas vibras y es genial poder acercarte a la gente que quieres en fechas especiales, había esperado mucho para hacer este envío, y finalmente lo logré! soy feliz!
Hace tiempo no reflexiono sobre las cosas de la vida diaria, claro, reflexiones que quizás sólo a mi me importen. Hoy me fui a sacar sangre, odio las extracciones de sangre, tengo un piercing, estoy tatuada y nada de eso me dio miedo o me dolió, pero las extracciones de sangre son un suplicio, creo que ya he hablado aquí de este tema, pero bueno, es una cosa que suele ser anual, resulta que decidí ir porque anoche a eso de las 8pm me noté una bola bastante grande en el cuello, obvio con un viaje a pocos días me asusté y decidí ir, en lo que llegué a casa y cené ya se habían dado las 10pm, por lo que debía esperar 12 horas sin nada de alimento para poder hacerme los análisis, y así fue, me desperté a las 8am, ignoré mi rutinaria necesidad de café en cuanto abro los ojos, y ese, señores, fue mi primer y mayor error, el dolor de cabeza empezó como a las 10:30, porque obvio iba tarde para el laboratorio, pero desde las 9 am podía sentir mi estómago reclamando su alimentación a esa hora.
Creo que quizás fue por el hambre tan descomunal que tenía y el dolor de cabeza tan destructivo que la extracción en sí pasó a segundo plano, o quizás ya estoy madurando (era hora) y no soy la pequeña niña de 10 años que echaron de ese mismo laboratorio porque no se dejaba sacar sangre, creo que mi padre jamás se había sentido tan avergonzado, que horror, pero bueno, hoy día me porté bien, eran tantos los análisis que el tubo de la aguja era GIGANTESCO, algo así como un mosquito salido de Jurassic Park, pero yo decentemente me mordí un dedito y empecé a rezar, sí! estaba rezando, y literalmente la extracción duró lo mismo que el Padre Nuestro, descubrí que es un método muy eficaz que pretendo poner en práctica de ahora en adelante.
Lo que aprendí de este día fue que realmente no debo hacerme exámenes de sangre tan tarde en la mañana, y menos pretender hacer actividad física como ir de comprar y hacer mandados luego de que parte de mi sangre quedó en un tubo de ensayo, la verdad es que casi muero, mi madre me tuvo que ir a recoger al centro comercial y levantarme cual huevo frito en el suelo, al menos así me sentía.
Pero no es mi intención que esta sea una experiencia negativa, la verdad es que me siento orgullosa de haber sido tan valiente en mi consulta, haber extendido el brazo y no haber dudado ni un minuto, ya era hora, pero lo que me deja un poco enojada es que creo que realmente me merecía mi caramelo en palito, como el que consiguen los niños en las películas!
alguna vez escuché «las mujeres no silban, eso lo hacen los hombres» otra cosa más que las mujeres no deben hacer, desde ese entonces me enfoqué en silbar bien, al menos fuerte y claro, lo disfruto, especialmente en lugares cerrados en donde mis no afinados sonidos se escuchan alto para todo aquel que no quiera escucharlos, y pienso que si el sonido viaja, mi silbido va a viajar y alguna mujer lo escuchará y lo seguirá, porque el silbido es contagioso, se pega.
y desde que sé silbar, silbo, y me muevo, y bailo con mis silbidos que enloquecen a mi madre y ella, escéptica, me mira, no entiende, que mis silbidos son gritos en clave que más nadie entiende y que el movimiento por más absurdo que parezca no carece de lógica pues está hilado en mi cerebro, en mi alma que trata de decirle algo, de gritarle.
ella se limita a mirarme, y cuando sus labios finalmente se mueven y pienso que lo logré, que entendió el mensaje, que ella también puede silbar porque el silbido se pega, se contagia como una plaga que saca del alma cosas que las palabras no pueden, ella sólo dice: «marta, por favor, detente!», y cesa el baile, cesa el silbido, cesa un momento de mi vida que creí poder compartir.